martes, 7 de febrero de 2012

Vivir

Todas las historias tienen más de un punto de vista, más de un camino que llevan todos a un mismo final, un final incierto al que solo podemos llegar de un modo, viviendo.

Nadie dijo que fuera un camino fácil, si fuera así, la vida resultaría muy aburrida, y lo interesante de vivir son las complicaciones, y los giros inesperados que esta nos presenta, mas tarde o más temprano, pero siempre están.

Lo más difícil es escoger un camino que sea el correcto, la verdad es que ningún camino es 100% correcto o hace el mismo bien para todos, pero sabes que has escogido mas o menos bien cuando puedes acostarte cada noche, sea la hora que sea y sonreír, y levantarte por la mañana con esa sonrisa, una franca y pura, que nadie puede entorpecer por muy extravagantes o rocambolescos que sean nuestros gustos y deseos para vivir.

Igual que los caminos no son siempre los mismos las personas no somos todas iguales, si fuéramos tan iguales como los caminos, el vivir no tendría ningún aliciente, ninguna diversión, nada importante, viviríamos por vivir.

Realmente empiezas a vivir cuando encuentras motivaciones importantes, que para los ojos de los demás son hobbys, tonterías, pasatiempos o caprichos, pero para ti mueven montañas, el momento en que sientes esas motivaciones, que las tienes, que las encuentras es cuando realmente estas vivo, caminas y sientes.

Es entonces, y solo entonces cuando puedes gritar al mundo que estás vivo

domingo, 5 de febrero de 2012

Cementerios

Cementerios


Noche, amiga y confesora de lo prohibido, de los pecados más absurdos y los secretos más temidos, dama de compañía de algunos, protectora de sueños de otros, confidente de crímenes sin castigo y desapariciones sin retorno.
Un juego entre adolescentes, unas bebidas de más, apuestas sin sentido, pruebas de valor que solo se exponen cuando el alcohol en su punto máximo hace que perdamos el sentido y el control de la realidad y nos sumerge a todos en la desinhibición.
Un juego para niños, un peligro de adultos, se tiran las cartas, se juega la suerte, se escogen los condenados, la prueba, el camino y para demostrar que se ha realizado, una cámara de fotos,
"Fotografía el camino" se ríen con las botellas de coca cola rellenas de alcohol, algunos siguen las gracias, otros se pierden entre pasiones que lamentaran a la mañana siguiente por el simple hecho de que no recordarán nada de lo ocurrido
La pobre pareja escogida para la broma se ríe, se jacta y se pavonea mientras toman otro trago
"¿Solo eso? Antes de que os acabéis toda la bebida habremos vuelto y entonces seremos nosotros los que nos reiremos ahora"
En medio de risas y canciones los dos "condenados" se marchan, entre risas y gracias con tan solo una linterna y una cámara de fotos.
Los dos chicos iban cogidos de la mano y no por estar tan borrachos que no podrían ni tenerse en pie, ni por tener miedo, simplemente por el amor que se profesaban en un secreto a voces, siempre juntos, siempre de acuerdo, con todo y portando el mismo tipo de colgante, ellos decían siempre que era fruto de la casualidad y del buen gusto, pero se notaba demasiado que era por algo más profundo e intimo.
Caminaban a la par, sin mirarse todavía, no había seguridad en ninguna parte pero cuando estuvieron más alejados, un suave beso entre ambos denotó lo que sentían.

Entre besos y sonrisas y fotografías del camino llegaron a su destino, el cementerio del pueblo, de verjas cerradas y oxidadas y una vieja cadena cerrándolas,
Los muros del lugar protegidos por enredaderas dejadas a su paso libremente, hacían que su aspecto fuera muy parecido al de las novelas antiguas o cualquier película de terror de serie B de esas que son un clásico desconocido excepto para los góticos los frikis mas expertos o cualquier persona con insomnio agudo que no sea capaz de dormirse ni con esas películas.

El camino seguía silencioso, solo el crepitar de las ramas mecidas por el viento daba aun mas el aspecto tétrico que todo el mundo espera que tenga un lugar donde la vida carece de importancia.
La luz del flash de la cámara de fotos iluminaba el camino mientras la prueba de que habían realizado correctamente la hazaña, mientras los besos entre ambos seguían.
Pero no se pueden hacer muchas cosas a la vez y con la poca luz del camino y el despiste, las cosas no pueden salir bien.
Un tropezón, una caída, un golpe en el peor lugar, en el peor momento, uno en el suelo, inmóvil, el otro riendo, pensando en lo torpe patético que es, saca unas fotos mientras se sigue riendo, pero las risas menguan, la preocupación aparece y el miedo a que pase lo peor crece a cada segundo.
Se agacha, zarandea su hombro, le llama por su nombre, una vez, dos veces hasta una tercera vez hasta que mueve el cuerpo de aquel al que ama, para ver una cara inerte, sangrante.

Un grito histérico, el cuerpo le tiembla y le mira y llora, le nota frio y sin responder, en un acto cobarde sale huyendo, abandonando a su compañero, perdiéndose en el camino.
Cuando el grito desaparece y la noche se tranquiliza, la parca, la señora de la muerte, recoge a su nuevo viajero, dejando un cuerpo vacio, sin alma, sin vida, cubierto por una mancha de sangre que se mezcla con la arena y se pierde como todas las alma, en la oscuridad de la noche

jueves, 8 de diciembre de 2011

Acoso




¿Cómo te sientes cuando tienes que mirar cuatro veces por una ventana para sentirte segura?

¿Cuándo en tu propio hogar no puedes encontrar la paz?

Vives con el miedo en el cuerpo, observando que no haya cambiado nada, que no haya desaparecido nada de tu fortaleza, de tu hogar, pero ya no es seguro, ya no te sientes a salvo, ya no puedes sentirte bien.

El teléfono te pone nerviosa, cualquier llamada, cualquier cosa que se sale de la norma te atemoriza y el simple hecho de salir a la calle sola es un riesgo que no se quiere asumir, todo por culpa de unas cartas anónimas, unas llamadas en las que cuando contestas no se oye nada, solo una respiración constante, algo que te pone nerviosa y que no te deja ni un minuto de paz en tu agitada vida.

El peor momento es cuando buscas ayuda y no la encuentras, llamas a tus amigos, familiares, conocidos, pides ayuda y la mayoría no te creen.

-Imaginaciones tuyas, nadie haría nada así, no has hecho nada malo a nadie….

Palabras vacías de personas aparentemente conocidas, pero que no te dejan oportunidad de demostrar una verdad aterradora, unos ojos que te observan a lo lejos y que solo desean tu terror para convertirte en un juguete de trapo al que poder manipular y destrozar.

Cuando más hundida estas, cuando más desesperada estas y más perdida te encuentras todo parece irte mal, todo parece lo peor del mundo y cualquier mano amiga que se te tiende es rechazada por temor a que esa mano sea la que te ha estado aterrando a cada momento, a cada segundo, cada milímetro de esa piel.

Decides salir de casa, cubriendo tu piel, con una gorra, con ropas atípicas para como tu estas acostumbrada a vestir, para no ser reconocida, para no ser tu misma y así ver si te dejan en paz, si no pueden conocerte no pueden hacerte daño.

Con ese pensamiento sales un poco más relajada, pero no lo suficiente, no puedes estarlo porque ves demasiados ojos observándote, siguiendo tu camino y analizando tu figura como un radar, cualquiera de ellos puede ser el que cada noche te llama y aunque no te dice nada no te deja dormir, se cuela en tus sueños y te atrapa y te envuelve, dejándote solo con un grito ahogado y un sudor frio recorriendo tu espalda, haciendo que la tela del pijama se pegue a tu piel y que no puedas despegártelo a sol ni a sombra, como la sensación de miedo que te acompaña mientras estas despierta, llorando en silencio aferrando las sabanas de la cama mientras maldices tu vida, y no tienes ni el valor ni la fuerza de continuar la vida con tranquilidad.

Pasan los días, pasan las semanas, pasa incluso un mes, y no sabes que ha pasado, ya no hay llamadas, ya no hay mensajes, ni siquiera notas la sensación de que alguien te observa, como si nada hubiera pasado tu vida vuelve a su curso, vuelves a disfrutar de una libertad por la que has soñado y suplicado.

Sales a la calle, con la calma y la tranquilidad de sentirte por fin con tu vida recuperada, y con la calma y la tranquilidad sonriéndole a la gente de la calle, saludándoles y sintiéndote segura nuevamente.

La vida te sonríe, todo vuelve a ser como era, caminas altiva, segura, feliz, y entonces, de la nada, esa mala sensación reaparece, esa sensación de que alguien te mira, te sigue, incluso te huele sin acercarte, y el miedo vuelve a aflorar, el temor de lo desconocido es el peor de todos, porque no sabes de donde viene, no sabes de dónde puede aparecer ni lo que puede ocurrirle.

Sola, temblorosa, asustada empiezas a andar nuevamente acelerando el paso de manera frenética y precipitada, buscando una cara conocida, una calle conocida, algo donde refugiarte algo que te mantenga a salvo en tu mundo de paz.

El miedo puede con ella, el miedo la domina, el miedo es su vida; da media vuelta y sale corriendo, aun con zapatos de tacón en dirección a su refugio, a su casa, allí donde estaría a salvo, segura y feliz.

Llega a duras penas al portal, sudando, temblando, sujetándose el pecho con una mano, temblando, mirando a todas partes buscando de donde aparecen esos ojos invisibles que la persiguen 24 horas al día.

Cierra la puerta sintiéndose segura, descansando, sonriendo agotada y tranquila, mirando la entrada como señal de salvación

Camina despacio, sonriendo, tranquila, pero una mano que no se ha visto, un abrazo que no conoce, una voz susurra en su oído y la hace estremecerse, como una frágil hoja al viento en medio del otoño

“Te ves mejor de cerca que desde una foto…” susurra y la arrastra a un ascensor, donde solo se oyen gritos, lamentos, lagrimas.

Silencio, luego silencio y nada más, ni gritos, ni movimientos, solo un hilo de sangre saliendo del ascensor, un zapato que se cae, un acoso inexistente sin salvación, una vida que se apaga, un temor sin fundamentos que se hace realidad y otro nombre anónimo que se publica en periódicos.

Lágrimas, muchas lágrimas y gente gritando, un cuerpo vacio y una cara de terror, un perfecto desconocido que se aleja sonriente, con una pulsera ensangrentada y una mirada de locura buscando nueva víctima, una nueva joven de largos cabellos rojizos que se sienta segura, a la que poder cazar.

Un nuevo acoso silencioso que alimente nuevas ganas de matar.






Ilustraciones de Castalia Doragon

http://castaliadoragon.deviantart.com/

lunes, 12 de septiembre de 2011

Moonsika creaciones: 1º Sorteo Moonsika!!!

Moonsika creaciones: 1º Sorteo Moonsika!!!: Bienvenidos al 1º Sorteo Moonsika ◕ ‿‿ ◕ !!! El premio premio que sorteamos a elegir un Neko Chibi (a elegir el color y el modelo en el blo...

jueves, 8 de septiembre de 2011

Despedidas

Era casi como un ritual, una vez cada dos o tres meses solían reunirse todos en un bar, a charlar, a pasar el rato y tomar algo, la cosa más normal del mundo, pero todos aparecían siempre, con algo que contar, algo que mostrar así que lo convirtieron en una tradición mejor, enseñar en esas reuniones como avanzaban sus vidas, sus sueños, los caminos que todos ellos habían escogido y la vida que llevaban.

Incluso ella, reservada, silenciosa, aparentemente ausente siempre traía alguna cosa, alguna anécdota que no dejaba entrever si su vida iba bien o era un completo desastre, siempre envuelta en misterios pero demasiado bonachona como para negarse a aquellos rituales que a todos parecía importarles mucho “así vemos como maduramos” le decían cuando ella preguntaba sobre la importancia de aquello

“nos vemos más a menudo si hacemos eso, es para no perdernos”

Aquello no lo entendía, ¿perderse? ¿Acaso cada uno no había escogido su camino? Entonces ¿porque ese miedo a perderse? Si tan seguros estaban todos de sus decisiones no tenían porque tener ese temor, pero eso se lo quedaba para ella, no era necesario hacer preguntas sobre algo que no tendría respuestas.

Aquella vez todo parecía como siempre, a la misma hora, en el mismo local, la misma mesa de siempre y la misma camarera rubia con un moño y mascando chicle tomando nota de los pedidos de todos

En total se juntaban en aquel local unas 10 o 12 personas según el día, todos con sus bebidas, sus bolsas de patatas, sus carpetas, mochilas como si salieran de clase, aunque tuvieran casi los 30 algunos de ellos parecían niños.

Una vez tenían todo lo que necesitaba empezaba el momento de que cada uno de ellos mostrase ante los demás como avanzaba su camino

El primero de ellos fue un chico de casi 27 años uno de los más jóvenes que sacaba con orgullo de una maleta de color negro unas partituras y explicaba animadamente que eran para un concierto que de violín que tenía que hacer en un gran teatro en Roma, las pruebas lo habían salido bien y había sido seleccionado para un solo, estaba tan emocionado que le temblaban las manos.

Los demás le alabaron y animaron con su camino, alguno incluso se atrevió a confirmar que iría a verle a Roma en directo, con las continuas carcajadas de sus compañeros.

La siguiente en mostrarse fue una chica de sonrisa risueña y cabellos castaños cortos que con su alegría dejo sobre la mesa una ecografía mientras cogía de la mano al hombre que tenía a su lado, presentando a los demás a sus pequeños, unos gemelos que nacerían en 7 meses gracias al esfuerzo de la pareja y las modernas tecnologías.

Felicidad para todos, alegrías y alguna otra chica empezó a darle consejos de cómo pasar mejor esos 7 meses, preguntas de madres primerizas a la nueva mama, incluso ella sonrió tímidamente, nadie pudo percibirla, un segundo fugaz.

Un tercero se animó a hablar, aunque no hacía mucha falta, todo el mundo ya conocía la noticia, se los pocos afortunados a los que había tocado la lotería, el premio gordo de Navidad, y mostraba una fotocopia del boleto premiado con orgullo “Los bancos se peleaban por mí, es la primera vez en mi vida que un banco no me llama para recordarme que debo dinero, y encima me llaman señor” explicaba entre risas, con su aspecto desaliñado nadie diría que era millonario “hoy invito yo, esta vez me lo puedo permitir”

Algunos recelosos no dijeron ni un gracias, a veces la envidia es mala consejera, actúas como no deberías y cuando ya es tarde y te arrepientes, no hay vuelta atrás, pierdes un amigo, una familia, todo o nada.

Al fin le tocó el turno a ella, siempre hablaba de casos sin importancia, de anécdotas un tanto curiosas que a veces y sin quererlo rozaban lo desagradable.

Abrió su mochila y de ella sacó una carpeta de colores claros que parecía bastante nueva, y dejó unos papeles sobre la mesa, invitando a los presentes a leerlos, era un diagnostico, pero el nombre del paciente estaba cubierto por una tira de papel blanco que no dejaba ver nada a los presentes.

Tragó saliva y dejó pasar unos minutos, para que la gente le prestase un mínimo de atención, por primera vez en todas aquellas reuniones, sentía la necesidad de hacerlo.

-La persona a la que se le ha entregado este diagnostico, posiblemente le queden no mucho más de diez años de vida, en dos o tres años empezará a andar de manera torpe, lenta y algo inestable, pasando a vivir en una silla de ruedas ya que sus movimientos serán mucho más lentos y al final acabará viviendo en una cama de hospital porque será incapaz de vivir sola.

También perderá poco a poco la capacidad de hablar, de comunicarse verbalmente, y en los últimos años de su vida tan solo una pizarra será su voz.

Es muy posible que no muera por ninguna enfermedad, el 80% de los casos suelen fallecer porque se atragantan con la comida y como no pueden pedir ayuda mueren tras una pequeña agonía.

Las caras de la gente que estaba allí iban poniéndose poco a poco más serias, menos de niños y más de lo que eran, adultos.

-La persona a la que le han diagnosticado esta enfermedad soy yo- un vaso se cayó de la mano de alguien, algunos dejaron de comer, otros simplemente no se lo creían, algunos hicieron el primer gesto para tratar de consolarla

-He venido a despedirme, ya que esta será la última reunión a la que voy a asistir, no volveré a veros, no quiero que el último recuerdo que tengáis de mi sean en una cama de hospital, sintiendo lástima por mi y llorando después en mi funeral dentro de unos 10 15 años. Por mucho que aprecie mínimamente vuestros gestos de lastima no quiero veros, no quiero que sufráis por algo que es incurable, e imposible de detener, quiero tener el recuerdo de esta última reunión mientras pueda, y por eso terminaré mi reunión ahora.

Recogió su diagnostico, lo guardó en su carpeta y sin dar tiempo a nadie más, se levantó de la silla, se marchó del bar y no se dejó ver por ningún lugar conocido nunca mas

jueves, 18 de agosto de 2011

Dear Diary


Querido diario.

Hoy estoy muy feliz porque voy a visitar a Soren. Él el no sabe que vengo, voy a hacerle una visita sorpresa y seguro que eso le hace muy feliz. Cuando se lo dije a Ike sonrió de manera muy extraña y aun no se porque. Me dijo que estaba en un bosque meditando, pero seguro que esta admirando las plantas y la naturaleza, que yo lo hago mucho, aunque Sothe cree que miro las musarañas. Pero él no me entiende en esto, seguro que alguien como Soren me entenderá que por eso está en el bosque rodeado de plantas y animalitos, lleno de una vida bella y maravillosa. Tengo muchas, muchísimas ganas de verle y contarle cosas de los viajes y la gente, seguro que le interesara saber de todo el mundo. Estoy muy nerviosa así que te guardare en la mochila y escribiré de nuevo cuando encuentre a Soren. Espero no perderme.


Micaiah


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Dear diary,

Today I'm very happy because I'm going to see Soren. He doesn't know I come, I will make a surprise visit and sure it makes him very happy. When I told it to Ike. he smiled rarely and I don't know why. He said he was meditating in a forest, but it sure he's admiring the plants and nature, I do it a lot, but Sothe thinks that I look shrews. But he does not understand me in this, surely someone like Soren understand it. He probably is in the woods surrounded by plants and animals, full of beautiful and wonderful life. I want to see him and tell him things about my travels and people. I am very nervous so I will keep you in my backpack and write again when I find Soren. I hope not to miss.


Micaiah: yo http://kirielisi.deviantart.com/

martes, 9 de agosto de 2011

Una noche con Michael


Aquella noche todo era como las demás noches, el joven Michael caminaba por la calle borracho, cantando, sin preocuparse por el examen de biología del día siguiente, dándole patadas a las latas que lanzaba con precisión contra las ratas y los gatos que encontraba a su paso, despreocupadamente se metía por los callejones donde los vagabundos lo observaban con sus caras tristes y demacradas intentando dormir un poco para afrontar la vida de la manera que fuera.


Michael seguía su rumbo cantando y sin mirar atrás, entonces se paró en seco, una iglesia se encontraba ante él, majestuosa y tétrica a la vez, bañada por la negra noche, majestuosa y hermosa a la vez, el joven se sintió atraído por la belleza de la iglesia y decidió entrar en silencio, ya no cantaba, ya no reia, la botella de licor la había dejado en la puerta, tumbada, el interior de la botella caía por las escaleras de la iglesia como si de unas cataratas se tratase.


El joven entró en silencio, la iglesia estaba a oscuras, tan solo la suave luz de las velas iluminaba el altar, sobre este una imagen de Cristo crucificado, a Michael le parecía tan real que se quedo mirándolo casi sin respirar. La sangre del Cristo de la estatua era tan real que parecía que la estatua sangraba de verdad, y en los ojos se veían lagrimas de tristeza, no de dolo sino de pena, Michael se sentó en un banco con los ojos cerrados, meditando, sorprendido por el realismo de la estatua y por esa roja sangre que caía por el cuerpo de esta y goteaba en el suelo dejando la alfombra blanca como la nieve con una pequeña marca de impureza.

Michael se acercó a la estatua y puso su mano en el tórax de Cristo, rápidamente la apartó al darse cuenta de que la sangre era real.

Retrocedió tres o cuatro pasos antes de notar un aliento gélido en su cuello, luego un pinchazo como el que se siente cuando te clavan una aguja en el cuello, de ese pinchazo unas gotitas de sangre se escabulleron por su cuello cayendo por su camisa blanca, el pinchazo cesó y Michael se desplomó al suelo con los ojos cerrados, seco, sin sangre. La persona que estaba a su espalda esbozó una sonrisa, sus labios conservaban aun la sangre de Michael, y abandonó la iglesia por la puerta principal.

En el altar el Cristo seguía llorando