miércoles, 25 de mayo de 2011

Cartas desde el cielo


Querido hermano ¿como estas?

Es la cuarta carta que te escribo pero ya se que de esta tampoco obtendré respuesta, es lógico, para ti aun debe ser difícil toda esta situación, todo tan distinto, tan nuevo, tan diferente pero eso no significa que sea ni bueno ni perfecto, pero es así y no se puede hacer nada por cambiar el pasado.

Aquí me tratan bien, no es como me imaginaba, no es tan doloroso y me adapto bien, la gente es muy amable y no se pelean por tonterías, siempre con una sonrisa y una mano amable para ayudar en cualquier cosa, incluso si se ha roto una tubería, no importa siempre sonríen y están allí

Al principio no me acostumbraba a esto, no quería estar aquí y no lo aceptaba, pero poco a poco me he acostumbrado a vivir aquí y a aceptar lo que soy y lo que ya no puedo ser.

¿Sabes? Es extraño, antes necesitaba veros, saber que estabais bien y buscaba cualquier excusa para buscar un camino para volver al menos cinco minutos para estar con vosotros, pero las cosas imposibles no van a suceder, y menos esto.

En fin querido hermano, no me queda mucho tiempo para escribir y un día más saldré a buscar un buzón para mandar una carta que se que no vas a contestar, que no vas a leer, que no vas a recibir, porque aquí, donde yo me encuentro, no existen los buzones, no sabemos lo que es un teléfono, y no podemos comunicarnos con el exterior porque ya no formamos parte de ello

Aun y así quiero que sepas que te vigilo, que velo por ti y quiero que seas feliz, aquí no se está mal, puedo ser feliz, y espero que todos podáis seguir siendo felices sin mi

Te quiere

Una hermana que se fue

miércoles, 4 de mayo de 2011

Pidiendome perdon


Hola querida Sara de años:

Tu no me conoces, no me conoces por que soy tú dentro de algo mas de 5 años y medio. Te escribo para pedirte perdón.

-Perdón por todas las lagrimas que vas a derramar
-Perdón por todos los momentos en los que vas a desear acabar con todo
-Perdón por haberme enamorado de alguien que al final me dejo destrozando mi espíritu
-Perdón por que no te vas a valorar todo lo que mereces
-Perdón por que dañaras a quienes quieres
-Perdón por que abandonaras todo en mas de una ocasión y te dejaras hundir en la depresión mas absurda
-Perdón por que seguirás llorando mucho y mucho tiempo
-Perdón por que guardaras esperanza
-Perdón por que caerás en el pecado
-Perdón por que te convertirás en lo que soy yo ahora...

Lo siento mucho

Pero quiero que tengas en cuenta algo, no todo va a ser malo, tendrás a gente que te ayudara en tu tortuoso camino, que tratara de animarte cuando peor estés, gente que soportara tus estufidos y tus malos modos por que sabrá que realmente no lo piensas, si no que te sientes mal, habrá gente que te quiera, que te hará reír y se preocupara por darte la lata para que sonrías dia a día aun que no los valores como se merecen.

Hasta yo lo olvido a veces, pero quiero, Sara de 27, que cuando llegues a donde estoy yo, de vez en cuando recuerdes, cuando pero te sientas, que aun que en tu interior creas que estas sola, no es así.


Sacado del blog de
http://losmaullidosdenekoazra.blogspot.com/

domingo, 1 de mayo de 2011

Amnesia


Me desperté en una cama de hospital, aturdida, desorientada y con un montón de tubos conectados a mi cuerpo, con líquidos de colores y no recordaba nada.


Nombres, números, caras, todo lo que me enseñaban era extraño para mi, todo lo que decían que me pertenecía, que formaba parte de mi vida me resultaba desconcertante, nuevo, me daba miedo.


La gente me miraba, unas expresiones de pena, de dolor, de sufrimiento, me compadecían, creían que me moriría o algo peor, y lo único que me ocurría es que me había olvidado de quien eran, de quien era yo, y de mi propia vida.


Días, pasaban los días en esa cama de hospital, viendo las mismas caras desconocidas, aquellas expresiones de lastima, aquel intento de acercarse a mi para que recordase una vida que quizás ya no quisiera tener.

Una y otra vez las mismas fotos, las mismas canciones, las mismas historias en las que me ponían de centro de todo, yo me veía desde fuera, y no me gustaba aquello, una vida que ya no me pertenecía y que ellos me obligaban a volver a retomar, pero que yo ya no quería, ya no me interesaba, el nuevo yo era distinto y no aceptaba volver a una vida que ya no me producía ninguna sensación.


Un mes mas y salí de aquella habitación, de aquel hospital, de lo único que realmente recordaba, una cama de sabanas blancas y una enfermera fea y mal maquillada que todos los días me daba un café.


Lo primero que hice, fue sentarme en un banco, mirando a un niño jugar, una familia sonreír y una niña sentada a mi lado comiendo un helado, no se de que, pero parecía bueno


La gente, cuando sabe que no tengo recuerdos, que tengo amnesia, me contestan con un “lo siento” a lo que les respondo “no lo sientas, yo no lo hago”